Esta semana me le
dediqué tiempo a una película de terror/comedia llamada “Deathgasm” de la cual
advierto que hay que verla tranquilo y sin exigirle mucho ya que la comparo con
la película de Jack Black “Tenacious D” las cuales a pesar de todo te mantienen
entretenido y te hacen pasar un buen momento.
La película inicia
con Brodie que es un tipo fan del Heavy Metal que por razones medio extrañas acaba
mudándose con unos parientes de lo más religiosos a los que no les cae
en gracia la afición del adolescente recién llegado. Como es de esperarse, la
nueva vida de Brodie es este pueblo quieto el cual concidera un infierno, en parte por
su propio primo David que no desperdicia la oportunidad de molestarlo y
humillarlo junto con sus otros amigos. Las cosas parecen mejorar cuando Brodie
conoce a Zakk, otro amigo de la onda metalera que no se anda con ñoñerias y
juntos deciden hacer revueltas formando una banda de rock llamada Deathgasm.
Como la inspiración
a veces anda medio escasa y Zakk no le hace el feo al vandalismo, el par de
metaleros entran a una casa aparentemente abandonada donde se encuentran a uno
de sus ídolos del rock, pero al estar en un estado delirante, acaban huyendo de la morada con unas hojas
medio apergaminadas con las partituras de un himno extraño, el cual deciden
ensayar para el repertorio de su banda, sin saber que se trata de una tonada
que para invocar al rey de los demonios más malvados, convirtiendo a todo los
que lo escuchen en seres poseídos con antojo de sangre y tripas.
Más o menos de esto
va la película de Deathgasm una cinta increíble que habla del satanismo, los
monstruos y la rebeldía al puro estilo merolero que la música puede contar.

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