domingo, 6 de septiembre de 2015

Desesperación

Vivir solo es de lo mejor, te sientes independiente, fuerte y capaz de hacer lo que sea.
Cuando tienes que compartir casa con otras personas es cuando comienza la desesperación, no me mal entiendan son personas geniales, pero me considero una persona muy reservado, un poco antisocial y definitivamente me enferma que no respeten mi espacio personal.

Estoy aprendiendo mucho de la convivencia, comparto mucho con todos ellos y no hay día en el que no pregunte como están, pues el mundo está hecho de relaciones y si no conviviéramos con alguien nos volveríamos locos, pero simplemente hay ocasiones en las que uno quiere estar solo.
Hay situaciones en la que entro en una extraña desesperación, y no me refiero a las típicas situaciones en las que se comen mi comida que está en la alacena, que usan mis baterías o incluso en el peor de los casos que entran a mi cuarto a la hora de comer para usarlo como comedor cuando estoy haciendo otra actividad. Simplemente a veces siento que no estoy hecho para las convivencias, pero ya estoy generando más tolerancia y nuevas formas de sacar mi frustración de una forma productiva (luego hablaré de eso).


De momento seguiré haciendo lo mismo que he hecho siempre hasta que encuentre una buena solución: les seguiré la corriente, me reiré e intentaré sacarle el mejor provecho a esta experiencia de vivir en compañía, hasta que consiga un letrero para mi puerta que diga “No molestar” y me libre de los momentos incómodos a la hora que quiera estar solo. Dudo mucho que en verdad funcione, pero les aseguro que vale la pena intentarlo.

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